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De caballeros y serpientes. El “estilo Villaviciosa”

Sábado, 5 de Enero de 2013 De caballeros y serpientes. El “estilo Villaviciosa”

La dimensión estética de los hórreos no se agota en la perfección de su diseño y la armonía de sus proporciones, muchos de ellos incorporan en sus “liños” y “colondres” todo un repertorio ornamental tallado y/o pintado que acrecienta su valor artístico y los hace portadores de significados muchas veces difíciles de desentrañar.

 Ya han pasado tres décadas desde que Juaco López y Armando Graña se lanzasen al estudio y sistematización de los motivos decorativos representados en los hórreos y paneras asturianos, dando como resultado la definición de tres estilos hoy ya consolidados: el estilo Allande, el estilo Carreño y el estilo Villaviciosa. Como exponían en su artículo “Aproximación a los estilos decorativos de los hórreos y paneras asturianos”, Ástura. Nuevos cartafueyos d’Asturies, nº 4, 1985, adoptaban la noción histórico-artística de estilo para acotar y definir de un modo práctico y coherente “los distintos modos de concebir su decoración (la de los hórreos), que no sólo se da en el tiempo, sino también en el espacio”. Su denominación, la de cada estilo, se toma de aquellos concejos (Allande, Carreño y Villaviciosa) en los que los autores habían encontrado ejemplos destacados de cada uno. Del último, aunque primero de los tres en sentido cronológico, nos vamos a ocupar hoy.

El estilo Villaviciosa se extiende geográficamente por el tercio central de Asturias, entre los ríos Sella y Pigüeña, con la mayor concentración de ejemplares en los concejos de Villaviciosa, Colunga, Cabranes y Piloña. Cronológicamente se ubica entre los siglos XV y XVII, aunque las fechas más antiguas que se conocen sean las de 1505 y 1507.

Panel informativo del C. I. del Hórreo de Güeñu/Bueño

La decoración se concentra principalmente en los liños, si bien se puede extender también a les colondres y sobreliños y utiliza, fundamentalmente, series de motivos geométricos que tienen, en muchos casos, su fuente de inspiración en el románico de la zona. De la misma fuente parte el arco, frecuentemente abocinado, que se abre en el liño sobre la puerta en los hórreos de este estilo y que sobrevive como recuerdo de éste cuando el resto de tallas y pinturas se van abandonando durante la primera mitad del siglo XVII.

Dentro de este estilo se distinguen dos tipos según su técnica: los hórreos con decoración tallada, que abundan en el entorno de Villaviciosa, y los hórreos con decoración pintada, que son más comunes en las cuencas de los ríos Nalón, Trubia, Aller, Teverga y Quirós. En los primeros se emplea la talla a bisel, generando contrastes de luz y sombra que pueden acentuarse pintándose, apareciendo básicamente tres colores: negro, blanco y rojo. La decoración recorre uno o dos liños (siempre los principales, a los que se abren las puertas) sin un esquema compositivo claro. Los motivos más comunes son las rosetas hexapétalas, los radiales, los semicírculos aislados o entrecruzados, las series de triángulos y de cuadrados, los círculos vaciados con un botón central y los cuadrados con surcos verticales u horizontales.

Hórreo con decoración tallada de estilo Villaviciosa en El Coyáu, Valle de Turón (Mieres). Foto de Paco Riestra.

En los hórreos con decoración pintada aparecen estos mismos motivos, aunque con un repertorio más restringido, trazados con un contorno que se rellena con colores planos (rojo, azul, negro y blanco, fundamentalmente). Pero, además de estos motivos geométricos que recorren los liños, pueden aparecer figuras antropomorfas y zoomorfas en les colondres, a veces formando escenas de difícil interpretación. Se trata, sobre todo, de enigmáticos guerreros, jinetes, serpientes, aves y cuadrúpedos.

Detalle de una serpiente alada o cuélebre pintado en un hórreo de Vallinaoscura (Villaviciosa). Fuente: Hórreos: cofre y tesoro de Asturias (Jaime Santos, 2012).

Desde el C. I. del Hórreo de Güeñu/Bueño os animamos a descubrir todo esto y mucho más mirando con atención los liños y colondres de los longevos hórreos que nos rodean y que muchas veces nos pasan desapercibidos. Y para profundizar en este tema, no dejéis de consultar las publicaciones de Armando GRAÑA GARCÍA y Juaco LÓPEZ ÁLVAREZ, “Los hórreos del concejo de Villaviciosa (Asturias)”, Etnografía Española, nº 4, 1984 y “Arte y artistas populares en los hórreos y las paneras de Asturias: hórreos con decoración tallada de estilo Villaviciosa”, Kobie. Antropología cultural, nº 2, 1987.

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