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Cuando el formón dejó paso a la gubia: algunas notas sobre "Maestros y talleres del estilo Carreño. Siglo XVIII", de Gerardo Díaz Quirós

Domingo, 6 de Agosto de 2017 Cuando el formón dejó paso a la gubia: algunas notas sobre "Maestros y talleres del estilo Carreño. Siglo XVIII", de Gerardo Díaz Quirós

"Maestros y talleres del estilo carreño. Siglo XVIII" (2013) y "Arquitectura popular en Gozón. De casas, hórreos y paneras. Aproximación al origen del estilo carreño" (2001) son, posiblemente, los pilares que deben cimentar la lectura de todo aquel que quiere adentrarse en el conocimiento de estilo Carreño en los concejos de Gozón y Carreño. Sin ningún género de dudas, los trabajos de Gerardo Díaz Quirós, Xune Zapico, Jesus A. González Calle y Pedro Busto son de obligada lectura para tal fin con el permiso de Armando Graña y Juaco López que, originalmente, trazaron la ruta a seguir con los tres grupos artísticos de los hórreos y paneras asturianas.

En esta ocasión, nos vamos a centrar en la publicación "Maestros y talleres del estilo Carreño. Siglo XVIII" (2013) editada por el Ayuntamiento de Carreño que resulta una obra fundamental para entender el estilo carreño y del ya hablamos aquí con anterioridad. Vamos a dar una notas general sobre el mismo profundizando en su estructura y organización. El trabajo comienza con una generosa contextualización que hace especial hincapié en la figura del "artífice" es decir, el maestro carpintero, que es el eje del libro junto a los talleres identificados. 

Armando un hórreo en Xanes, El Valle (Carreño). Imagen extraída de "Maestros y talleres del estilo Carreño. Siglo XVIII" (2013)
 
Como bien se señala el autor, las líneas generales sobre el propio arte de los hórreos y paneras y sus tres estilos (Establecidos por Graña y López, 1985, 1986, 1987) se encuentran definidas a pesar de las grandes lagunas que tenemos, hoy en día. Por eso, el discurso se centra tanto en los maestros como en los talleres en un área geográfica muy determinada (área céntro-septentrional de Asturias, bien definida a partir del trabajo de campo original de Graña y López en 1981, en los concejos de Las Regueras y Carreño) y una cronología concreta (XVIII).
 
Panel "Estilo Carreño" del Centro de Interpretación del hórreo de Bueño / Gueño en Ribera de Arriba. Foto: Nicolás Alonso 
 
 
Es muy llamativo que el estilo carreño tiene como marco geográfico, fundamental, el antiguo solar del alfoz de Gauzón (un núcleo basico donde están Gozón, Carreño, Avilés y Corvera y los otros concejos como Castrillón e Illas) y sus zonas de influencia como son la zona oeste de Gijón, la septentrional de Llanera y las parroquias al norte de Las Regueras. Otros ejemplos aislados pueden hallarse en Cadamo, Grado, Oviedo, Ribera de Arriba o Siero. El Carreño se asocia a la evolución económica exponencial que surge a partir de la segunda mitad del XVIII y sobre todo en los centros agrícolas que rodean los núcleos urbanos de Avilés, Gijón y Oviedo. 
 
Imagen extraida de "Maestros y talleres del estilo Carreño. Siglo XVIII" (2013)
 
Desde la aparición de la panera (como término que no aparece hasta la tercera década del siglo XVIII para denominar a "hórreos grandes" o "de seis pies", aunque su construcción puede tener origen en el siglo XVI, según los autores) se ha ido gestando el gusto estético en la colondra, muy marcado en el estilo carreño por la simetría, que llega a la propia arquitectura con la doble puerta (muchas veces infrautilizada e incluso inutilizada). El Carreño se define, fundamentalmente, por la configuración de una fachada, la atención decorativa en las puertas, la citada simetría y la ventilación en los ejes de los lados cortos (con variabilidad de decoraciones novedosas y heredadas). El trabajo de investigación profundiza, a partir de los talleres, en la evolución desde esas priméras décadas del XVIII hasta el último tércio de siglo cuando, la pieza central de división de la doble puerta se convierte en el eje de simetría, monopolizando el gusto de hacia los florones vegetales y, aunque sin desaparecer, van reduciéndose las rosetas y radiales. Se trata del gusto estético barroquizante (con ejemplos como la fachada del palacio de Camposagrado de Avilés) vistos en los trabajos de puertas y contraventanas de Palacio de La Pola de Luanco, la capilla del Dulce Nombre de la casona de Biforco de Bañugues.
 
En los orígenes del estilo encontramos diversos ejemplos desde mediados del siglo XVIII. Destaca especialmente el taller de los Fernández Curugedo, que tiene asiento en la parroquia gozoniega de San Jorge de Manzaneda, y que ya aparece en el Catastro del Marqués de la Ensenada como taller de carpintería a cuyo frente estaba Domingo Fernández Curugedo. Su labor ocupa el tercio central del siglo XVIII y los concejos de Gozón y Carreño. Em muchos de sus trabajos, aparece la fecha de factura e incluso seña de autoría.
 
Imagen extraida de "Maestros y talleres del estilo Carreño. Siglo XVIII" (2013)
 
Otros nombres de los que tenemos constacia serán, por ejemplo, el de Francisco Antonio del Valle, de la década de los sesenta del siglo XVIIII, con firma y fecha en dos paneras gozoniegas de Verdicio y Ambiedes. Los detalles se centran en las puertas (ajustados al esquema de dos vanos con bastidor) y vanos de ventilación. También se identifica el taller de Francisco Muñiz con una panera identificada en San Martín de Podes y fechado en 1761. Existen trabajos con diseños muy similares en Coyanca (Perlora) y San Jorge de Heres, que pueden ser atribuidos a este autor. 
El taller de Manuel Antonio Junquera Huergo, con una panera fechada (1776) y firmada en Gijón. La presencia de cruces en el trabajo de esta panera es muy significativa. A partir de la última década del siglo XVIII comienzan a proliferar una serie de talleres, sin adscripción nominal, con el Taller de Lloreda (1790), que recibe su nombre por la primera panera con fecha identifiacada (en San Martín de Podes); el taller de Espriella (finales de siglo XVIII) con nombre asignado a través de una de las caserías donde se contempla su trabajo. Hay paneras de este taller esparcidas por Perlona y El Regueral (Carreño), en Laviana (Gozón) y Villa (Corvera). El taller de Viuda, asignado por una panera de Corvera, está a caballo del siglo XVIII y el XIX. El taller de Finca, también con nombre dado por un trabajo en Solís (Corvera) aparece en 1797. El taller de José Álvarez, viene por la firma aparecida en Trasmonte (Las Regueras) del año 1798. Finalmente, se encuentra el taller de Salvador Pérez en Biedes (Las Regueras) y posibles trabajos también en otra panera de Biedes y en Cancienes (Corvera). 
 
Imagen extraida de "Maestros y talleres del estilo Carreño. Siglo XVIII" (2013)
 
 
En definitiva, "Maestros y talleres del estilo Carreño. Siglo XVIII", de Gerardo Díaz Quirós es un trabajo fundamental para profundizar en el estilo carreño en aquellos concejos de la costa central asturiana (Carreño, Gozón, Avilés, Corvera, Illas, Castrillón, Las Regueras, Soto de Ribera, Llanera, Oviedo y Gijón) que, durante el siglo XVIII, presentaron la aparición de este estílo tan característico en el momento en el que el formón dejó paso a la gubia. 
 

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